Respetar la ley
Los contratos y las instrucciones deben respetar la ley, incluidos la seguridad, los horarios, los descansos y las obligaciones de pago.
Esta guía no da una puntuación. Te ayuda a revisar tus relaciones de transporte.
Los contratos y las instrucciones deben respetar la ley, incluidos la seguridad, los horarios, los descansos y las obligaciones de pago.
Planificar noches, fines de semana y cambios de última hora sin dar por hecho una disponibilidad permanente. Cada parte debe facilitar información fiable y avisar cuanto antes de las incidencias que afecten al servicio.
No trasladar automáticamente costes o penalizaciones a quien no podía evitar razonablemente el problema. La intervención de un intermediario no elimina la responsabilidad.
La prueba de entrega debe confirmar el trabajo realizado. Las validaciones internas y los documentos innecesarios no deben añadir retrasos artificiales a la facturación o al pago. Separar los litigios de los importes no discutidos.
Un conductor y un vehículo que esperan no pueden hacer otro servicio. Registrar, comunicar y acordar de antemano el tratamiento operativo y económico de las esperas ajenas al control del transportista.
Las penalizaciones importantes deben conocerse y acordarse antes de aceptar el servicio. Cualquier cambio posterior requiere acuerdo. Deben tener causa, pruebas, un importe proporcionado y posibilidad real de reclamación.
Si se exigen vehículos, personal o capacidad reservada, debe ofrecerse una estabilidad razonable y protección cuando el trabajo se reduzca o termine.
La subcontratación puede ser útil. Debe identificarse al transportista real y acordarse un proceso controlado y trazable para cualquier subcontratación posterior.
Una persona o empresa debe poder rechazar un servicio peligroso, ilegal o sustancialmente modificado sin represalias automáticas. Los compromisos contractuales claros y legales siguen siendo aplicables.
Un transporte menos contaminante puede exigir inversiones y trabajo adicional. No trasladar automáticamente todos los costes y riesgos a quien menos capacidad tiene para asumirlos.